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lunes, 13 de mayo de 2013

Sopa de tortilla


Archivo: Shutterstock
¿Quién no ha probado una sopa de tortilla? Si se trata de cocina mexicana, esta sopa es, sin duda, protagonista. Se trata de un platillo profundamente ligado con nuestra historia y nuestra cultura. La sopa de tortilla, por sus ingredientes, es un mezcla cultural y es un ejemplo del mestizaje que vivió esta tierra. Seguramente alguna vez la has preparado y conoces sus ingredientes, si no, es el momento justo para hacerlo. Te recomendamos lo siguiente para preparar 4 porciones.

Ingredientes:

  • 12 tortillas de maíz. Es súper importante que sean tortillas de la más alta calidad
  • Aceite para freír
  • 4 jitomates sin piel
  • ½ cebolla finamente picada
  • 1 diente de ajo
  • 2 litros de caldo de verduras colado
  • 1 rama de perejil
  • 1 rama de epazote
  • Sal y pimienta al gusto
  • 1 aguacate cortado en cuadritos
  • 4 chiles pasilla fritos, sin semillas y cortados en pequeñas tiras
  • ½ taza de queso ranchero o fresco desmenuzado
  • Crema al gusto
  • 1 trozo de chicharrón
Preparación:

En una cacerola con un poco de aceite, sofríe el jitomate, la cebolla y el ajo y sazónalo aproximadamente por 5 minutos, hasta que veas la cebolla clarificada. Agrega el caldo y licua. Una vez que tengas el licuado, regresa el caldo a la cacerola y vuelve a sazonarlo con perejil y epazote, agrega sal y pimienta al gusto y cocina por unos 20 minutos más.

Fríe las tortillas, cortadas en pequeñas tiras, en un cazo con aceite.

Prepara un plato con el agucate, el chile, la crema, el queso y el chicharrón y llévalo a la mesa.

Sirve en cada plato un puñito de tortilla y agrégale el caldo que cocinaste a tu gusto.

¡Disfrútalo¡

martes, 7 de mayo de 2013

¿La tortilla engorda?

Archivo: Shutterstock
Normalmente pensamos que comer tortillas engorda y que es mejor evitarlas debido al contenido de carbohidratos que tienen. Sin embargo, esto no es del todo cierto. Si bien los carbohidratos juegan un papel importante en el aumento de peso, lo cierto es que son muy importantes para aportar una buena cantidad de energía al organismo, así que todo tiene que ver con la forma en que son consumidos. Debido principalmente a su alto contenido de fibra, las tortillas son una gran opción cuando se trata de mantener una alimentación balanceada, ya que producen una sensación de saciedad que ayuda muchísimo al organismo para mantenerse con energía y evitar el consumo de alimentos chatarra. 

Entre las propiedades del maíz podemos encontrar: 

  • Alto contenido en carbohidratos de fácil digestión
  • Diurético
  • Alto en fibra, lo que favorece la digestión y reduce el colesterol
  • Contiene antioxidantes como el betacaroteno
  • Rico en vitaminas del complejo B y vitamina E
  • Aporta proteínas vegetales de alta calidad
  • Contiene potassio, hierro y fósforo, así como aceites esenciales

Un factor muy importante al momento de consumir tortillas de maíz, es que la masa con la que están hechas no sea de origen artificial, entre más tradicional sea el proceso de elaboración de la tortilla, más nutrientes aportará. Por eso, te recomendamos que consumas productos como los nuestros, elaborados mediante procesos tradicionales de nixtamalización.

Fuente: http://naturkost.com.mx/blog/?p=216

lunes, 6 de mayo de 2013

¿Qué es la nixtamalización?

Imagen: http://www.jati.com.mx/

Uno de los procesos de cocción y procesamiento alimenticio más antiguo es el del nixtamal, palabra que deriva del vocablo náhuatl nixtle, “ceniza”. Se trata, literalmente, de cocer el maíz con cal o ceniza para después molerlo y preparar masa. Con el nixtamalizado, el maíz sufre varios cambios químicos: disminuye ligeramente el contenido de vitaminas presentes, el almidón y la solubilidad de la proteína del maíz, aunque incrementa los aminoácidos, el contenido de fósforo y calcio, de fibra soluble y almidón resistente. Además, eleva el contenido de niacina, que ayuda a reducir niveles elevados de colesterol y triglicéridos, así como a paliar y prevenir padecimientos como la diabetes, la aterosclerosis y la osteoartritis.

Por su alto contenido de fibra, los productos derivados de procesos de nixtamalización, como la tortilla, ayudan a mantener un peso equilibrado, ya que además contienen carbohidratos esenciales que generan una sensación de saciedad y evitan consumir alimentos de manera desordenada.

Debido a que el proceso tiene como riesgo la eliminación de sustancias ricas para el organismo, es muy importante que se mantenga lo más tradicional posible y que en la elaboración de la masa no se empleen suavizantes, harinas artificiales y blanqueadores pues, aunque ayudan a industrializar y hacer más fácil el proceso, reducen la calidad del producto final.

El proceso consiste en lo siguiente:
  1. Se cuecen los granos de maíz (elote) sin la mazorca en una cacerola grande con una porción de cal o ceniza. Aproximadamente 3 partes de agua por 1 de cal. Si los granos son muy duros, se puede aumentar la cantidad de cal.
  2. Cuando los granos están cocidos se dejan reposar toda la noche para que se reviente la cáscara y se separe, lo que facilitará la molienda.
  3. El maíz antiguamente se molía en el metate hasta hacer una harina finita finita que al ser disuelta con un poco de agua, forma una masa homogénea que permite hacer las tortillas.


Recuerda que una sana alimentación es la base de una vida plena.


jueves, 2 de mayo de 2013

Nachos

Imagen: Shutterstock
Hoy les tenemos una deliciosa receta para preparar nachos como Dios manda. Eso sí, para que les queden de verdad buenos, prueben nuestros totopos, hechos con masa de la más alta calidad, 100% maíz nixtamalizado tradicionalmente.

Ingredientes: 


1 lata de chiles jalapeños en vinagre

1/4 de queso amarillo
100 gr. de queso cheddar
1 paquete de totopos San Cayetano
1 taza de vino blanco

Preparación:

  1. Corte en cuadritos el queso amarillo y ralle el cheddar
  2. Ponga a hervir el vino en una cacerola, cuando hierva bájele al fuego y agregue poco a poco los quesos sin dejar de remover
  3. Una vez que la mezcla esté derretida, viértala sobre los totopos en una charola, cubra con chiles jalapeños y acompañe con frijoles refritos. 

Fuente: Van Rihjn, Patricia. La cocina del chile. México: Editorial Planeta Mexicana. 2003

martes, 30 de abril de 2013

El maíz de nuestra carne



Imagen: OlgaLis
Cuenta la leyenda que los dioses, deseando ser venerados, dieron vida al hombre. Tres fueron los tipos de hombres que crearon los dioses: los primeros eran de barro, que aunque hablaban, no eran capaces de venerar con sus actos sus grandes obras, eran seres frágiles que se quemaban con el fuego, se deshacían con la lluvia y se endurecían con el sol. Entonces, crearon a los hombres de madera que, duros en su corazón y alma, no eran capaces de ver más allá de sí mismos y sólo destruían y arrasaban con lo que encontraban a su paso; su alma dura les impedía venerarlos, por lo que los dioses, enojados, decidieron convertirlos en monos después de mandarles un diluvio. El tercer intento fue al fin exitoso y fueron los animales —las ratas— quienes dieron a los dioses el material adecuado para hacerlo: el maíz. Al ser creados hombre y mujer, fueron capaces de hablar, amar, conocer, sentir y poseer un alma con sustancia. ¡Al fin lo habían logrado! Los hombres hacían alabanzas en su honor, agradeciendo su existencia y la del mundo que habían creado. Pero entonces todo se complicó para los dioses: los hombres no sólo eran capaces de amar, sentir y conocer, podían verlo todo; igual que ellos, sabían y veían todo. Así, los dioses tuvieron miedo de ser opacados y decidieron no dejar que los hombres se les igualaran: acortaron la visión humana, crearon un espejismo: el horizonte, para hacerles creer que no eran capaces de alcanzar la vastedad, más allá de dónde sus ojos de hombre les permitían ver. Los hombres nunca más pudieron ver la cara de los dioses ni la luz de la sabiduría en todo su esplendor, aunque siempre serían capaces de recordarlo en sus corazones y eso los impulsaría a seguir buscándola.

Fuente:
Popol Vuh, Las antiguas historias del Quiché. Adrián Recinos, trad. México: Fondo de Cultura Económica. 1960.